03 septiembre 2007

Preludio de post

Curiosa cosa el deseo. El deseo me fascina.Mi deseo me lleva a trabajar, a sostener esas absurdas y patéticas escenas que recortan el deseo.
Pero quizá el deseo no es uno, sino muchos. Y el día tiene 24 horas y la semana 7 días. Uno se afana por hacer algo, y deja de lado otras cosas. Y uno se entristece de no poder hacer todo lo que quiere.
Sin embargo el sushi y el vino, la buena compañía de un amigo y una bella dama, el manejar a toda velocidad, escuchando Transformer de Lou Reed, por una Buenos Aires que duerme bajo un cielo electrizado de tormenta, me hace sentir en mis huesos, que todo está bien.

Y en estos días volcaré en este blog mis vivencias del último mes... ¡lo prometo!

AGREGADO DEL DÍA DESPUÉS: El lirismo se atribuye a los vapores etílicos del vino.