04 mayo 2006

En la entrada del Infierno...

Hoy a la mañana me tocó visitar la guardia y el servicio de admisión del hospital José T. Borda.
Primero una aclaración: El título de esta entrada es un poco marketinero, no considero que el Borda en sí sea un infierno. No quiero extenderme, ya que este hospital es una institución muuuy compleja. Uno observa algunas cosas muy positivas, así como otras pavorosas. Lo que sí les puedo decir, es que si uno se pone a recorrerlo con tranquilidad, empieza a notar que la locura tiene su propio olor característico... y que algunas de las escaleras y puertas del ese hospital conducen, efectivamente, a infiernos -reales o imaginados-. Y eso se siente...
Entonces hoy visité el sector de admisión: pasar -cómo me dijo el psiquiatra con el que fui- por la puerta donde se entra a la locura. Pasar por una puerta que muchos atraviesan una sola vez en su vida... -el Borda tiene incluso su propia morgue y cementerio para los internos no reclamados-
Y me contó una anécdota personal, de cuando él era un residente en la guardia...
"Cuando gané el concurso, elegí trabajar en la guardia de los fines de semana. -Por la guita, ¿viste?- No sabía en la que me metía. No sólo vivís, comés y cagás acá adentro por un mínimo de 24 horas, sino que perdés tu vida social. Tus amigos están de joda... y vos acá adentro.
Pero bueno, lo que te quería comentar era lo poco que te prepara la facultad para lo que vas a ver acá. La peor situación que pasé acá -todavía quedan marcas en las paredes y en el techo- sucedió como hace diez años:
Era un sábado a la noche y un paciente del actual servicio ---, de sidóticos, un pibe adicto al ---, se presenta en la entrada de la guardia, exigiendo que le den la medicación. Ante la negativa de la enfermera, este muchacho rompió la puerta e ingresó a la guardia a los golpes... directamente sacó el bastidor de la puerta, agarró uno de esos bancos largos y lo golpeó hasta separar los caños. Luego con ese caño -que mide cerca de dos metros- empezó a romper todos los vidrios y romper los tubos de luz, cortándose todo.
Cuando yo llego me encuentro con la siguiente imagen: un tipo sacadísimo, todo ensangrentado y cortado -que tiene sida-, en medio de la oscuridad y con un fierro de dos metros... ¿cómo hacés para manejar esto?"

Más allá de todo lo que se puede decir al respecto, se me quedó gravada la imagen: Un hospital, en medio de la noche, en medio de la soledad total un hombre "loco" bañado en su propia sangre y con un caño de dos metros, te mira... desde las puertas de la locura...

Bueno, ahí estuve parado, donde sucedió esto. Verán que es un particular lugar donde si estás en el lugar y el momento adecuado, las pesadillas de la gente "sana" se materializan...

Espero seguirles trayendo anécdotas del Borda, propias y ajenas... es muy interesante.

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